domingo, 5 de enero de 2014

La imperfección y humanidad de los dioses k´iche

Dentro de las historias narradas en el Popol Vuh, podemos encontrar varías historias en las que podemos darnos cuenta de la imperfección y humanidad que presentan las divinidades del antiguo pueblo k´iche, en este breve ensayo hablaré un poco acerca de esas características.
Corazón del Cielo, junto con Soberano y Quetzal Serpiente, deciden crear al hombre. Las divinidades, necesitan crear a alguien que los adore pronunciando sus nombres, pues “mediante la articulación inteligible del habla y de los nombres, se podía adorar correctamente a los dioses” (Popol Vuh, nota 83, p.106). Sin embargo, para poder realizar con éxito esta tarea, los seres divinos, encuentran bastantes dificultades, y logran crear al hombre solo después de varios intentos fallidos, pues al principió crearon al hombre de tierra, luego de madera y por fin el de maíz.
La creación del hombre después de una serie de ensayo y error nos deja entrever que a diferencia del Dios cristiano, quien al primer intento y sin ninguna falla “formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida” (Génesis 2:7), los dioses del pueblo K´iche son más humanos e imperfectos en este sentido, pues se equivocan y buscan enmendar sus errores. Corazón del Cielo y los demás dioses no son tan omnipotentes como lo son los dioses a los que se adora actualmente. A diferencia de los dioses actuales, las divinidades del pueblo k´iche son imperfectas, e incluso un tanto humanas, sin dejar de lado sus atributos divinos.Esta comparación de los dioses mayas y el dios cristiano, nos permite ver más claramente que estos dioses no son tan omnipotentes, ni tan perfectos como nos pintan las religiones actuales a sus respectivos dioses
Otro ejemplo de esta imperfección humana de los seres divinos k´iche lo encontramos en Siete Guacamayo y sus hijos. Éste, personaje “era una persona encantada con su esencia” (Popol Vuh .127), es decir, era una divinidad soberbia. Zipacná, su primer hijo, ayudó a los cuatrocientos jóvenes cargando solo, un tronco en sus hombros “lo que hace no es buen, eso de levantar el árbol sin ayuda” (Popol Vuh p.143) Zipacná es individualista. Cabracán, el segundo hijo, es orgulloso y los dioses no lo quieren “nunca hemos estado conformes con él. Porque él no está levantado hasta donde estás tú”.
Estos atributos, si nos ponemos a analizarlos, son atributos esencialmente humanos, pues la soberbia, el individualismo, y el orgullo, son atributos que fueron reprobados por el pueblo k´iche, y que incluso las sociedades actuales ven como negativos. Esto sugiere que los personajes divinos del Popol Vuh no solo son divinidades creadoras y con determinado divinidad, sino que, quizás son modelos a seguir o evitar dependiendo del caso, es decir, son reprobables las figuras de Siete Guacamayo y sus hijos, pero son ideales las de los gemelos Hunaphú y Xbalanqué, quienes son el modelo del heroísmo y la valentía dentro del texto.

Pareciese que los dioses del pueblo k´iche fueron basados en un modelo humano, y no el humano basado en un modelo divino. Las características de los dioses me hacen pensar que, quien quiera que haya escrito originalmente el Popol Vuh, sea mano humana o mano divina, dejó en las divinidades fuertes indicios de lo que es aceptable y de lo que no lo es, además, de dejar lecciones morales, tal como el afrontar los errores y repararlos. Es indudable que el Popol vuh ofrece la sabiduría de un pueblo, y una concepción del mundo muy diferente a la que tenemos hoy en día, pero además, vale la pena detenernos a analizar que en realidad, el antiguo hombre k´iche y el hombre de la actualidad, no son muy diferentes a esos dioses tan humanizados que nos presenta el texto.

Fuentes de Consulta:
Anónimo, Popol Vuh, Allen J. Christenson (traductor), Fondo de cultura económica, México, 2012. Sagrada biblia, consultada en : http://www.amen-amen.net/RV1960/ el día 06/11/2013

Esteban Castorena Domínguez

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